domingo, 18 de septiembre de 2011

Relación (*) de Alfredo García Garcia (*) (Fiesta del Gallo de Guarrate)


1ª.- 
Versos, magia y emoción
(rito con alma ancestral)
dan vida a este carnaval 
hecho fiesta y tradición. 
Late en nuestro corazón 
desde niños este ambiente. 
Lo palpa el adolescente 
como cimiento y raíz. 
El Gallo: meta feliz 
rodeado de tu gente. 


2ª.- 
¿Como explicar la inquietud 
que nos embarga este día? 
Mezclas nervios y alegría, 
sensación de plenitud. 
Sientes brotar la virtud 
de revivir el pasado. 
Eres parte de un legado 
con muchos siglos de historia. 
Eres la viva memoria 
del pueblo en que te has criado. 


3ª.- 
Mil anhelos e ilusiones 
cargas sobre tus espaldas. 
Cuelgan de ti las guirnaldas 
de muchas generaciones. 
Oyes viejas relaciones 
que el viento vuelve a traer. 
En tu mente puedes ver 
ansias, nostalgias y sueños. 
Eres por un día dueño 
del futuro y del ayer. 


4ª.- 
Heredas la singladura 
de un capital infinito: 
gestas, leyendas y mitos, 
costumbres, vida y cultura. 
Ves que en tu alma madura 
y crece dentro de tí 
orgullo de ser así, 
orgullo de castellano, 
orgullo de zamorano, 
orgullo de ser de aquí. 


5ª.- 
Notas que a tu voz asoma 
el mundo que te rodea, 
las vivencias de tu aldea, 
sus casas, valles y lomas. 
Como mágica carcoma 
va surgiendo en tu interior 
un grito esperanzador 
hecho con sangre de hermano: 
¡un saludo recio y sano!,
¡un beso grande, el mejor!. 
( te descubres )


6ª.- 
Saludo noble nacido 
en quien adora su tierra. 
Un beso fuerte que encierra 
el cariño más sentido. 
Un abrazo desprendido 
de un quinto que no os olvida. 
Palabras de bienvenida, 
de amistad y gratitud: 
¡a que tengáis suerte y salud, 
que os vaya bien en la vida!. 


7ª.- 
Quien ama esta tradición 
recuerda a quienes la amaron, 
gentes de aquí que dejaron 
las huellas de su lección. 
Desbordantes de ilusión 
y de cariño infinito 
defendieron este rito 
con orgullo y con pasión. 
Vuele al cielo mi pregón 
para Macario y Jandrito. 


8ª.- 
Este pueblo no os olvida. 
El Gallo os echa de menos. 
Llanto por dos hombres buenos, 
por épocas ya perdidas. 
Llanto con sabor a vida 
porque ambos están presentes. 
Hacer reír a la gente 
es lo más grande del mundo. 
Recuerdo hondo, profundo; 
viviréis siempre en mi mente. 
( Pausa ) 


9ª.- 
¿Qué demonios ha pasado? 
¿qué criminales delitos 
se le imputan a Alfredito 
para tenerlo colgado? 
He ahí el resultado 
de un romance con solera. 
Comenzó en la primavera, 
de día, a plena luz, 
cuando Penélope Cruz
conoció a Antonio Banderas. 


10ª.- 
Llegó rompiendo la pana 
hecho todo un figurín: 
camisa de popelín, 
traje de seda italiana, 
tapando las almorranas 
calzones de felpa vieja 
y adornando las guedejas, 
de la cabeza a los pies, 
un sombrero cordobés 
y cagarrutas de oveja. 


11ª.- 
Ella admiró su figura 
y cayó a sus pies rendido: 
Alfredito de mi vida, 
la causa de mi locura. 
Supo toda Extremadura 
que lo quiere y que lo adora. 
Desde las primeras horas 
pensó en llevarlo al altar. 
Había pescado Pilar 
un marquesón de Zamora. 


12ª.- 
Él esperaba impaciente 
que llegaran los domingos. 
Salía dando respingos 
deseoso de hincarle el diente. 
Un buen día el penitente 
volvió al pueblo dando botes.
Más contento que Pichote 
decía entre exclamaciones: 
¡tras meses de relaciones 
por fin le he dado un azote!. 


13ª.- 
Tras la primera visita 
surgió todo un problemón. 
Él se callaba, chitón, 
nunca abría la boquita. 
Ella se enfada, se irrita, 
le pide que hable, se empeña. 
Casi acaban a la greña 
cuando Pili preguntó: 
¿y tú me quieres o no? 
y él se declaró por señas. 


14ª.- 
Le regaló dos brillantes, 
tres zafiros, un diamante 
y joyas extraordinarias 
que le traen los emigrantes 
cuando vienen de Bulgaria. 
---
La boda fue deslucida. 
Estuvo mal la comida, 
los platos muy desiguales. 
No probaron la bebida 
ni los hermanos Pedales. 


15ª.- 
Por más que busco y pregunto 
no hallo un caso similar. 
He podido comprobar 
que van los hermanos juntos 
hasta al water, a cagar. 
---
Los dos, la misma figura. 
Los dos, gustos similares. 
Los dos llevan dieta dura: 
se alimentan de verduras, 
beben agua de Solares. 


16ª.- 
Expresando sus temores 
Tomás chilla y clama al cielo: 
¡esto se acabó, señores, 
si el vino os produce ardores
arrancamos el majuelo!. 
---
Aviso tan asesino 
les hizo cambiar de planes. 
Eligen otro destino. 
Se van a hacer talibanes
para no probar el vino. 


17ª.- 
Se enzarzan en discusión. 
Tras debates y porfías 
Tomaron la decisión 
De rebajar la ración 
a solo un cántaro al día. 
---
Con la cosa más calmada 
se oyó a mi madre llorar. 
Está la pobre apenada, 
dice que no comen nada 
ni Lucía ni Pilar. 


18ª.- 
Por tener un tipo fino 
pasan hambre y pasan sed. 
Aseguró un adivino 
que quitándoles tocino 
podrían bailar ballet. 
---
Papá prefiere callar. 
Nunca habla si no le toca. 
Su conversación es poca. 
Se dejaría matar 
con tal de no abrir la boca. 


19ª.- 
Antes cascaba a destajo. 
Un charlatán parecía. 
Todo cambió cierto día: 
llegó un búlgaro al trabajo 
y al hombre le entró afonía. 
---
Viendo cambio tan brutal 
Asterio se descojona 
y dice que, en esta zona, 
solo le pasó algo igual 
al mudo de Tarazona. 
( Pausa )


20ª.- 
Deja ya de criticar. 
No re hagas el pardillo 
y pasamos a contar 
vuestros viajes a Castrillo 
antes de ir a merendar. 
---
Os marcháis disimulando 
igual que los zorros viejos. 
Todo el mundo confiando, 
se creen que estáis merendando 
pero andáis ya a los conejos. 


21ª.- 
Y cuando la gente llega 
a tomar café en el bar 
volvéis a disimular. 
Venimos de la bodega 
y ahora vamos a ligar. 
---
¡Que vida tan singular!,
¡cuántas cosas nos enseña! 
¡Quien coños iba a pensar
que se podrían pescar 
almejas en La Guareña!. 
( Pausa )


22ª.- 
Hay suficientes motivos 
para decidir tu suerte. 
Tu historia no es de recibo. 
Ya no puedes seguir vivo: 
estás condenado a muerte. 
---
Las espadas ya están listas. 
Tu tragedia ya se masca. 
Si te ofende nuestra vista 
llama a los ecologistas 
y luego vas y lo cascas. 


Poeta, bardo, vate o coplero: Luis Miguel de Dios
(*) Relaciones obtenidas de su autor por medio del profesor y escritor zamorano, natural de Fuentespreadas, D. Antonio Tejedor



miércoles, 31 de agosto de 2011

José Mª Amigo Zamorano: Maderas viejas en barco a la deriva (reseña)


Novela: Los lagartos de la quebrada 
Autor: Antonio Tejedor
Editorial: Mira Editores
Colección: Sueños de Tinta
Lugar: Zaragoza,  octubre de 2010

Cuando terminamos de leerla aun los recuerdos se prolongaban como una estela: aquel niño que por la mañana nos anunciaba la muerte de Carrero en Azcoitia, pueblo vasco del Valle del Urola, la Guardia Civil, el viaje por carretera hasta Zamora y la cinta de casete desternillante que oimos sobre ese atentado...

Con el telón de fondo de los postreros años del franquismo y ambientada en un pueblo de Castilla, Vinoria del Arroyo (nombre inventado tras el que  parece esconderse Fuentespreadas, su pueblo natal y el nuestro, del que ha tomado algunos rasgos del paisaje) la acción de la novela pendula entre ese pueblo imaginario y París de la Francia donde acude el personale principal, Adrián, indagando acerca del asesinato de un pariente. La novela concluye con la muerte del padre del protagonista y del dictador Francisno Franco en el año de 1975.

Todo ello da pie a Antonio Tejedor para hacerse un recorrido de su toma de conciencia política y hacernos un recordatorio de esos momentos históricos: las últimas boqueadas de la dictadura del general felón; al tiempo que muestra las costumbres e idiosincrasia del pueblo de Vinoria que quiere ser símbolo de los pueblos de Castilla pero que se deja arrastrar de manera irresistible por su pueblo, el real: Fuentespreadas, en la comarca de Tierra del Vino, provincia de Zamora. Y no por casualidad las bodegas toman parte en la acción; hasta el nombre, Vinoria, responde a esa imantación. 

Algunas de las cosas que cita nos suenan a crujido 'de maderas viejas en barco a la deriva': los barrizales que eran las calles en invierno y primavera pues esos barros han desaparecido; la fiesta del 1º de Mayo (fiesta pagana en la que los quintos ponían en la plaza una gran viga); otra fiesta, la Corrida del Gallo (*) (denominada así porque se colocaba un gallo en una cuerda que unía dos postes); todo ello, repetimos,  rechinar de 'maderas viejas de un barco a la deriva' porque se van acabando, si no se han acabado ya: apenas vienen niños al mundo que mantengan vivas esas tradiciones; el juego de la pelota, ya casi desaparecido tras la irrupción del fútbol y que el autor constata cuando describe la iglesia: 'A los pìes el juego de la pelota ya en desuso... Mas allá el arroyo y las eras'. Un personajes de la novela es el cura de la religión católica, apostólica y romana, don José (con este nombre estuvo de parroco en Fuentespreadas un cura) lo que sirve al autor para mostrar, a las claras, su crítica a esa iglesia por sus posiciones de defensa de  la sangrienta dictadura franquista y de la matanza que significó la guerra del 36-39; amen de pormenorizar otras contradicciones de esa iglesia en otros terrenos; ¡ah, la iglesia católica, apostólica y romana!, otra 'madera vieja en barco a la deriva', sin negarle influencia en la sociedad, que la tiene, pero menor que en años de la dictadura.

Escrito en primera persona (recuerdos del personaje) y salpimentada de diálogos directos, chispeantes, políticamente incorrectos y comparaciomnes rotundas como la que aparece como título de esta reseña; y bien traídas, siguiendo la lección Don Quijote a Sancho sobre la idoneidad de algunos refranes que saca a colación y que Antonio recuerda. Todo ello indica el buen hacer literario, la práctica de la escritura de muchas horas ante las cuartillas. Maestria que demuestra al conseguir, como consigue, que la atención se mantenga incólume durante más de trescientas páginas; es un logro del que hay que dejar constancia escrita. 

Algunas pegas (pocas) tenemos que poner para que se vean las caras de la moneda. Así se equilibra la reseña para que no pesen tanto los elogios. Y es que hasta el mejor escribiente deja angún borrón. O como nos decía el poeta euskaldun Felipe Juaristi: 

-'Ser genial siempre es muy aburrido'. 

Aparte de que la crítica cordial, amiga, sincera, siempre enriquece. O así debería ser. 

Veamos algunas de esas reconvenciones: 
1ª: Y aunque a uno le guste, notamos un, quizás, excesivo diálogo de bodega; 2ª: Debería de tener mas acción; 3ª: Góngora... ¿eso de recoger  hierbas que otro tiraba no fue Calderón?... y 4ª: el olvido del 27 de septiembre de 1975, últimos asesinatos del franquismo y la acción del FRAP. 

El FRAP distribuyó en la primavera de 1973 un escrito por esos pueblos, entre ellos Fuentespreadas. Un pasquín sin firma porque los militantes antifascistas campesinos, que la redactaron junto al FRAP, decidieron que no llevara firma. 

Por entonces nos contaron gente de Fuentespreadas, asombrados, que nunca habían visto tantas estrellas en los uniformes, tantos entorchados, en guardias civiles, preguntando, nerviosos, acerca de quien podría haber sembrado esos papeles. Luego sucedieron en la capital acontecimientos memorables, en la sede de los sindicatos  fascistas abarrotados de labradores, que llevó a la detención de trabajadores del campo, entre ellos al que después sería dirigente de la Unión de Campesinos. Detenidos que, por la misma determinación de la gente concentrada, fueron liberados.

Pero estas mínimas objeciones se entoñan ante los entrañables recuerdos del pasado que la novela 'Los lagartos de la quebrada', redactada por el amigo Antonio Tejedor, nos ha hecho revivir. Por ejemplo y lo recordábamos al comienzo: un alumno nos contó, por la mañana, nada mas entrar en clase, que acababan de matar a Carrero Blanco un 'enemigo del pueblo vasco'. Y por la noche el comandante del puesto de la Guardia Civil, que paseaba de paisano con otro guardia, nos saludó:

-Buenas noches, don José Mª. 

Hacía pocos días que nos habían retenido e interrogado en el cuartelillo, afortunadamente para nosotros sin pasar a mas.

-¡No te jode -exclamé para mi mismo- lo amable que está este cabrón!

Y luego, al día siguiente, marchamos de vacaciones a Zamora temiendo los controles de la policía y el ejército. Y, como nuestro amigo recuerda en la novela, no había nadie por las carreteras. Ni policía, ni ejército, ni... casi tráfico. Debían de estar concentrados, todos, en los cuarteles. Acojonados. Y mirando a las ciudades de donde podría venirle alguna rebeldía seria. 

Acudiendo a nuestra memoria -con esto terminamos esta reseña salida de madre- un diálogo humorístico sobre el atentado de Carrero (la cinta donde estaba grabado se nos perdió) de unos cómicos latinoamericanos (si el recuerdo no nos falla) que empezaba mas o menos así: "El policía que iba delante se creyó que era un platillo volante y el jesuita que le había dado la comunión dijo: 'le ha dado una hostia tan fenomenal que se ha marchado por encima de la catedral' ". Mas o menos.

Nos quedaría por tratar de eso que la propaganda del libro dice: sobre los vencedores vencidos. A lo mejor lo tratamos en otra ocasión. Aunque si que a nosotros, en Fuentespreadas, uno de esos vencedores, un obrero, pobre hasta las cachas, nos dijo un día que, a él, lo llevaron, a esa guerra, a defender las tierras de otros.

Bueno, amigo Antonio, sigue creando obras. Tienes madera de artista. Y estás en tierra de artistas. Labordeta siempre presente. Tu nos hablaste de él. No se nos olvida.
__________
Foto: Antonio Tejedor, auttor de la obra

___________ 
(*) En el anterior post se halla la descripción que el autor de la novela hace de esta fiesta

Antonio Tejedor: Fiesta del Gallo en Vinoria del Arroyo (*) (1)


"Dos días mas tarde, fiesta de San Esteban, celebrábamos la fiesta del Gallo. El día grande para los quintos. A partir de ahí se acababan las disculpas. El hombre he de cumplir como tal, en el tajo y en el amor. Eso se espera de él, que trabaje y forme una familia.

Por la mañana fuimos los tres con los caballos. Unas carreras suaves para desfogarlos, que soltaran las piernas y perdieran el miedo a estar entre la gente. Paramos en la plaza, a tomar un vaso de vino. Todos nos saludaban con una efusión que solo en tales fechas se muestra. Acaba doliendo la espalda de tanta palmada de ánimo, de tanta enhorabuena. Mi padre andaba por allí, con los amigos. Me dio un abrazo que por poco me parte en dos. ¡Ni que el quinto fuera él! Sucede con todos los padres. El orgullo de criar y tener ya a un hombre en casa. No sé quienes disfrutan más, si ellos o nosotros. 

Después de comer enjaezamos el caballo. Limpio y adornado como una novia, flores rojas en las anteojeras, la crin peinada en tirabuzones, la cola en una trenza con el realce de las cintas de colores. Con cada aderezo, una caricia, un susurro de tranquilidad. En este aspecto, no había problema, Jaen se dejaba dominar con facilidad, lo había montado muchas veces.Mi voz y una palmada eraqn suficientes para dejarlo calmo como una noche de verano. Mi padre apareció con la montura que fue del tío Pascual.  Noté una pequeña sacudida en el cuerpo, un extraño. No sabía qué hacer. Los titubeos duraron los segundos que cruzamos la mirada.

-Le prometí a tu abuelo que la llevarías este día.

-Murió antes de mi nacimiento.

-Ya lo sé, Adrián. 'El Gallo' del primer hijo, esa promesa me arrancó.

Suspiré con fuerza. Ante el recuerdo de los muertos, los vivos reculan. Un muro insalvable. La negativa significa una falta de respeto que nadie entendería. Mamá, menos. Desairarla es lo último que podía ocurrírseme en esta celebración. Ella también, a su forma (menos estentórea, por supuesto) se sentía orgullosa de que su hijo corriera el Gallo. Para ella iba a ser lo mejor del reparto, ese corazón que encierra todos los amores más allá de la tradición. Se lo merecía.

Los once quintos nos reunimos en la plaza, a esas horas llena de gente. La tarde se había quedado sin nubes y el soplo suave del viento dejaba los cuerpos ateridos. Los más viejos buscaban la solana y golpeban el suelo, que los pies entraran en calor. Los caballos se movían inquietos. Cuando la música rompió el primer pasodoble hubo que sujetar a mas de uno de las bridas.  Sobre ellos cabalgábamos, vestidos con trajes militares y vitoreados como héroes. Los reyes del mundo por un día. Protagonistas principales de una fiesta cuyo origen se pierde en la historia. Once pavos reales sobre omce caballos. Vinoria a nuestros pies, allá abajo. tan distante.

En la explanada de la fuente había clavado dos postes, uno a cada lado del camino que enfoca hacia La Nava. De uno a otro la soga. El gallo colgado boca abajo. De vez en cuando se encrespaba en un intento vano de huida. El gallo culpable de todos los amlres. Un saco de infamias iba a caer sobre él y por ello sería ajusticiado. De paso, quedábamos liberados de los delitos y pecados cometidos. El hombre, limpio, a la espera.

Bajo ese gallo echábamos 'la relación': un rosario de estrofas que buscaban adaptarse a las vicisitudes de la biografía grotesca del quinto, de sus familiares y amigos, envueltos en una buena dosis de ironía y humor a raudales.

Mateo declamó la mas divertida. Sus gestos y ademanes teatrales mostraban un actor de primera fila que la voz cantarina, pero poderosa de inflexión, no logró desmerecer. Los aplaussos con que la gente coreó algunas de las quintillas elevaron la temperatura ambiente hasta olvidarnos de la tiritera. ¡Cómo retorcía el cuerpo cuando ironizaba sobre el quiebro que le di al toro antes de caer en la cueva! No dejó títere con cabeza en el pueblo. Descartadas las alusiones políticas, hasta el cura apareció en algunas estrofas. irreconocible sin sotana.

El cuerpo del gallo se repartía simbólicamente al final de la relación. Para la madree una exigencia de la tradición y del cariño, el corazón. El resto de los despojos buscaba la chanza sin pretensión de sangre. Para El Tano, por ejemplo, le regalé el pico, que lo siguiera afilando cada día. Quedaba un último reparto. Los tres lo cantamos al unísono, como un homenaje.

-Las alas, para Poncio; que cuando se nos vaya, la sombra de su vuelo no abandone estos campos ni a estos amigos.

Había escuchado nuestras relaciones desde el coche de Roque el Poyo, empaquetado bajo una manta. La negativa de don Jacinto a que saliera de casa la rebatió con las palabras llanas y directas de siempre.

-Me quedan dos días de vida, doctor. No me sea cabrón.

Le emocionó nuestra dedicatoria. Su última alegría. Los aplausos de todos arrancaron lágrimas de unos ojos que yo creía secos. Aun tuvo fuerzas para sacar un brazo por la ventanilla u saludar. Roque, entonces, se lo llevó.

La fiesta continuó hasta bien entrada la madrugada. Ni el frío primero, ni luego la niebla llorona que invadió Vinoria a traición, sin previo aviso, lograron amortiguarla. Una fiesta que siempre me llegado al alma. Una jornada participativa en la que la gente de alguna manera se siente como un miembro mas de la quintada y donde los escozores y sarcasmos que de vez en cuando se descuelgan de las relaciones son asmiladas sin el acíbar del rencor, como una broma -a veces, pesada- que no va más allá del humor que exige el acto. Al término de la corrida del Gallo acuden al refresco, Para entonces, entre trago de vino blanco, algún chascarrillo y los dulces caseros, han olvidado la pequeña afrenta. Luego, el baile, la cena de los quintos. Un día para enmarcar."

 __________
(*)
Texto extraido de las páginas de la novela de Antonio Tejedor 'Los lagartos de la quebrada' (2), páginas 291/292/293. Lo hemos puesto sin su permiso, si nos pide que lo quitemos, lo haremos enseguida.

(1)
Título nuestro

(2)
Novela: Los lagartos de la quebrada
Autor. Antonio Tejedor
Editorial: Mira Editores
Fecha: octubre de 2010
Lugar: Zaragoza
__________
Foto: El autor, Antonio Tejedor

viernes, 5 de agosto de 2011

Relación tercera para Pedro. Fiesta del Gallo 1945 (*) (1)


Gallo que en mi muladar
cantabas el otro día,
despídete de tu tía
que poco vas a durar.


Da recuerdos a Gregorio
que si piensa casarse
no vaya a hacer un bodrio,
pues partiendo de su clase
muy bien se siente un Tenorio
sin fijarse en lo que hace.


Sabes que soy un cualquiera,
pues no dudes que mi historia
dejará al mundo memoria
por gallardo y calavera.


A quien quise, provoqué;
con quien quise, me batí;
a las mujeres busqué
y siempre solo me vi,
pues nunca jamás probé
el querer de una gachí.


Un consejo voy a darte
por si lo quieres tomar
y piensa que de aconsejarte
es que no te quiero mal.


A por novia fui a Motril
porque en Motril hay mujeres
hermosa como un abril
que te darán sus quereres.


Si no mira a Rafael,
que consiguió mujer bella
y gozó luna de miel
porque a Motril fue a por ella.


Gallo de mil colorines,
ya nadie se llama a engaño,
tu fuiste el de los pasquines
que aparecieron antaño.


Nadie de ti creería
que un caballero de España
su prestigio perdería
con tal incivil patraña.


Que el ostentar pundonor
exige mas altos fines
y de España en los confines
lo primero es el honor.


Yo que romántico soy
y centro del amor emporio,
huérfano de amor estoy,
no merezco ser Tenorio.


Tu que parlas mas que un loro
le digiste a la Gregoria
que por las calles del oro
doy mas vueltas que una noria.


Poco vale mi porfía,
pues la niña se amostaza
por consejos de su tía
y me dio unas calabazas...


Tu viste a don Nicanor,
que haciendo a su gusto ley
iba a tocar el tambor
a la alameda del rey.


Y harto de tu gansada...
¿cuándo voy a ver el fin?
hoy le pido a Serafín,
de cuando fue rey, la espada


para batirme contigo
y matándote, traidor,
quedará el mundo mejor
libre de tal enemigo.

(*) Poeta, bardo, vate o coplero: Faustino Parriego, Santa Clara de Avedillo (Zamora), 1945
(1) Relación proporcionada por el profesor Angel Parriego y su amable esposa María Jesús.

Faustino Parriego: (*): Ser o no ser (1)


Busco el ser en mi ser y de mi huyo,
hundido en el vacío me deshago;
luego miro hacia arriba y me rehago
porque Dios no me mengúe en lo que es suyo.

Es el alma en el cuerpo y no se toca,
en la acción o inacción hace o deshace.
Se llama voluntad cuando le place
y es resorte en el ser que a ser provoca.

Yo, buscando la forma me entretuve,
de hacer ser en el ser, que es lo mas cuerdo
y en tales conclusiones me mantuve;

que si no fui en mi ser, es que fui lerdo
y aquí viviendo poca vida tuve,
si no vivo después de que esté muerto.

(*) Faustino Parriego, Santa Clara de Avedillo (Zamora), 1974
(1) Poema proporcionado por el profesor Angel Parriego y su esposa Mª Jesús Orejón

Faustino Parriego: (*): Consejo a los mayores




Mientras se ha de preparar
mi mujer saya y toquilla,
yo busco a quien arrendar
por tres meses la moquilla.

El invierno traicionero
se mete por el atajo
y nos va a costar trabajo
subir la cuesta de enero.

Ya empiezan a dar la matraca
los achises al compás,
con esputos sin parar
y la tos como carraca.

A los viejos voy a dar
un consejo muy loable,
que es facilmente aplicable
y lo pueden practicar.

Piensen que no es desatino
que al cuerpo, con averías,
hay que darle calorías
con inyecciones de vino.

Pues si tose a cada hora,
o si viene con catarro,
quédese cerca del jarro,
y verá como mejora.

Ahora, cuando el frío pega,
déjese en paz de jarabes:
arremeta al muslo de ave
y al tinto de su bodega.

Para el invierno pasar
arrimadito a la lumbre, 
eche al jarro medio azumbre
y no deje de soplar.


Mientras se ha de preparar
mi mujer saya y toquilla,
yo busco a quien arrendar
por tres meses la moquilla.


El invierno traicionero
se mete por el atajo
y nos va a costar trabajo
subir la cuesta de enero.


Ya empiezan a dar la matraca
los achises al compás,
con esputos sin parar
y la tos como carraca.


A los viejos voy a dar
un consejo muy loable,
que es facilmente aplicable
y lo pueden practicar.


Piensen que no es desatino
que al cuerpo, con averías,
hay que darle calorías
con inyecciones de vino.


Pues si tose a cada hora,
o si viene con catarro,
quédese cerca del jarro,
y verá como mejora.


Ahora, cuando el frío pega,
déjese en paz de jarabes:
arremeta al muslo de ave
y al tinto de su bodega.


Para el invierno pasar
arrimadito a la lumbre, 
eche al jarro medio azumbre
y no deje de soplar.


(*) Faustino Parriego, Santa Clara de Avedillo (Zamora), 1975

Faustino Parriego: (*): Desigualdades


Las cosas del campo sin duda van mal
pues el trigo no sube en proporción al pan.


Al campo con promesas se le enjuaga
y solo con el olvido se le paga.


Todos alardean de cordura
y dejan que se muera la agricultura.


Menos mal que, en remedio a nuestros males,
funcionando están las cajas rurales,
que pagan, al dos y medio el siniestro
y cobran, al cuatro por lo que es nuestro.


Del politicastro brilla la pericia
y España se hunde en la injusticia.


Aunque el empeñarse pueda ser funesto.
No importa si sube el presupuesto
que garantice los sueldos estelares
de políticos y cargos militares.


Hace poco un político cretino
preguntaba a un honrado campesino:
-¿Cómo evitar chantajes y extremismos?
-¿Qué cómo?: Empezando por ti mismo.


Pagas y sueldos de privilegiados
son vergüenza de los hombres honrados,
que ven en la inflacción y la patraña
envuelto el barco en que navega España.

(*) Faustino Parriego, Santa Clara de Avedillo (Zaamora), 1962