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jueves, 21 de julio de 2011

Mari de la Mano / Miguel Martín Velasco (*): Rimas

En un pueblo de Zamora
que se llama Pereruela
venden pucheros y hornos;
y también venden cazuelas
para comer sopas de ajo
que dicen están muy buenas.
*
Ya se acerca el verano;
el trigo empieza a dorar;
los segadores se aprestan
para las mieses segar.
*
Del trigo sale la harina,
de la harina sale el pan
para comer los humanos
que es manjar especial.
*
Un ramillete de flores
en una rama nació,
y los pájaros miraban
el brillo de su color.
*
Por montes y por valles,
por arboledas y arroyos,
nacieron unos claveles
que brillan como luceros.
__________
(*) Vecinos de Santa Clara de Avedillo (Zamora)



martes, 19 de julio de 2011

Miguel Martín Velasco / Mari de la Mano (1): La paloma voló (*)

La paloma voló y voló
de la Tierra al infinito
para mandarle mil besos
al hijo que hemos perdido.

La paloma regresó
reventada de su vuelo
y nos traía una nota
que en el reverso decía:

'Padres queridos del alma:
yo ya no puedo volver;
aquí me encuentro tan bien...
¡lo que sufrí en la Tierra,
Dios, por una mala mujer!

Entre rosal y rosal
una planta se veía,
echó flores de cristal
para la Virgen María.
___________

(*) Recordando al hijo que se les mató
(1) Vecinos de Santa Clara de Avedillo (Zamora)

lunes, 18 de julio de 2011

Mari de la Mano / Miguel Martín Velasco (1): José, nuestro querido hijo (*)

Un día me fui a caminar
por un sendero de espinas.
Y cada paso que andaba
en flores se convertían
las espinas que pisaba.

Me marché para Madrid
buscando una vida mejor
y se me clavó un dardo
en medio del corazón.

Era un dardo envenenado
y yo ciego y ciego de pasión.
A mis padres no hice caso
y aquel dardo a mi me mató.

Fue una mujer insidiosa
la que me llevó hasta el fin.
Solo deseo que algún día,
muera igual que yo morí.

A esa hija que he dejado
deseo lo mejor del mundo:
¡a ver si halla otro padre
que la quiera igual que yo!

De Daniel jamás me olvido
y confío que sus abuelos
le proporcionen el cariño
que yo me llevé al cielo.

Y a mis padres tan queridos
cuando yo arribe al infinito
juro mandarles mis besos
por lo mucho que han sufrido.


(*) Un hijo que se les mató
(1) Vecinos de Santa Clara de Avedillo (Zamora)

Miguel Martín Velasco / Mari de la Mano (1): El día de las Candelas (*)

Bendita seas, Señora,
por tu infinita bondad
porque pones con amor
sobre espina de dolor
rosas de conformidad.

Que triste es mi caminar,
llevo en mi pecho escondido
un gemido de pesar
y en mis labios un cantar
para esconder mi gemido.

Mi cantar, Señora mía,
es agua murmuradora,
de corriente mansa y grave,
que al murmurar no se sabe
si es que canta, o es que llora.

Y es que teniendo, Señora,
que el murmurar mi dolor
se abre a ti mi corazón
por rezarte cada día
oraciones con amor.

A ti, Santísima Virgen,
te canto con alegría,
con ilusión infinita
te cantamos cada día
esta canción tan bonita.

Por eso, Señora mía,
porque por amor me hieres,
no sé lo que yo haría
si cantarte con amor
o rezarte cada día.

A la Virgen de la Asunción
las mayordomas del pueblo
le cantan con devoción
y la atienden con amor
el día de las Candelas.

El día de las Candelas,
el día dos de febrero,
es fiesta tradicional,
las casadas no queremos
con la fiesta terminar.

Adios, Santísima Virgen,
nos despedimos de ti,
líbranos del enemigo,
guiános por buen camino
y acércanos hacia ti.

(*) Canción de texto escrito por ambos y puesta música y cantada por Mari de la Mano.
(1) Vecinos de Santa Clara de Avedillo (Zamora)